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Saludo Miércoles 8 de Julio

Queridos profesores y familias del colegio:

Que distinta es la vida cuando se vive desde la fe, con una sincera piedad que nos lleva a elevar cada día, mañana y noche, nuestro corazón a Dios, confiándolo todo a su cuidado
providente y clavando nuestra mirada en la esperanza del cielo. Incluso los sufrimientos tienen un sabor distinto, se hacen suaves y llevaderos por más pesados que sean. Así lo experimentó y lo
transmitió en una carta Santa Celia Guerin:

“Digas lo que quieras aún tendremos otro hijo y, si Dios Padre quiere todavía llevármelo,
suplico que no muera sin bautismo; que yo tenga al menos el consuelo de ver tres ángeles en el cielo […] No saben ustedes cuán asustada estoy en cuanto al niño que espero; me parece que va a correr la suerte de los últimos. Es mi pesadilla continua, creo que la presión es mayor que será el mal. Cuando llegan las adversidades me resigno con bastante facilidad, pero el temor es para mí un suplicio. Esta mañana durante la misa me sobrevinieron ideas tan tristes sobre esto que estaba como fuera de mí. Lo mejor es abandonar todas las cosas en las manos de Dios y esperar los acontecimientos con calma y abandono a Su voluntad. Esto es lo que yo me esfuerzo por conseguir”.

A veces damos muchas vueltas a problemas que no podemos arreglar, eso nos lleva a agobiarnos. Lo mejor es abandonarlo todo en las manos de Dios, esperar con calma haciendo lo
que buenamente podemos con la gracia de Dios.

Padre Josep Vives G. HNSSC

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