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Carta a las Familias del Colegio

A la familia de familias del Colegio San Francisco de Asís:

 

Como capellán del colegio y junto con los hermanos sacerdotes queremos trasmitirles una palabra de esperanza.

Desearíamos estar unidos a cada uno de ustedes en estos días difíciles y que presentan una gran incertidumbre acerca de la salud de nuestros seres queridos y del futuro de la república.

Pero sabemos que “para los que aman a Dios todo les sirve para el bien” (Romanos 8.28) y hemos de vivir con abandono en la providencia divina.

Son días de cuaresma donde se nos invita a buscar al Señor mediante la conversión y la situación actual nos tiene que ayudar a esto. Aprovechemos estos días de “estar en casa” para ponernos como familia delante de Dios, reconocerlo como Rey, vivir las fiestas de la Iglesia en nuestra pequeña iglesia doméstica, rezar unidos el Rosario a la Madre del Cielo, para que nos mantenga arraigados en la fe, firmes en la esperanza y ardientes en la caridad.

Esta caridad se hace más urgente que nunca vivirla en familia y siguiendo el ejemplo de san José, hacer de nuestro hogar una imagen de la sagrada familia de Nazaret.

Aprovechemos estos días para un ocio verdadero (RAE: Diversión u ocupación reposada), asombrándonos del misterio que es cada hijo, jugando con ellos, conversando con cada uno, mirándolos en su singular imagen y semejanza divina, soportando con paciencia sus defectos, compartiendo la alegría de sus virtudes y aprendiendo a vivir ese “ramo” nunca pasado del todo, de hacer de nuestras familias un hogar donde reina la alegría de Dios.

No son tiempos para “defendernos” de nuestros hijos tratando de mantenerlos siempre ocupados en un horario como si fuera escolar, sino de conformar su interior con el amor de Dios que se manifiesta en lo cotidiano, siguiendo la enseñanza de santa Teresa de Jesús: “Vuestra soy, para vos nací: ¿Qué mandáis hacer de mí? (…) si queréis que esté holgando quiero por amor holgar y si me mandáis trabajar, morir quiero trabajando”.

Muy queridas familias, en estos días difíciles volvamos todos a caer en cuenta que el fin de nuestras vidas, nuestra plenitud y alegría, no son de este mundo que puede ser vencido por un virus, sino que son los bienes del cielo y como nos dice el Señor: “No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma, temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo”.

 

 

Padre Javier Jaurrieta HNSSC

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